Estoy cansado de coleccionar promesas aire en sillones de cuero negro, de hacer grabaciones millonarias que luego acaban en un cajón de madera entre restos de polvo (generalmente blanco). Mi tiempo, como el vuestro, vale mucho y estoy alto de que me lo roben con palabras dulces. Los que todavía no conocen la historia les puede resultar como mínimo anecdótico saber que grabé un disco en Madrid que costó 9 millones de las antiguas pelas y que nunca llegó a salir ni del estudio. Fue entonces cuando decidí volver a Tarragona y grabar un disco idéntico que acabó llamándose Historias del hueco alegre, título que recuerda un rinconcito de París, ajeno a contratos y negocios, donde solíamos reunirnos a bailar y a beber amigos de todo el mundo. Desde entonces la auto-producción ha sido mi camino. Un día me pregunté de forma honesta si me sentía lleno con lo que hacía (al margen de lucecitas de colores, egos, etc.) y si la respuesta del público era lo suficientemente sincera y masiva como para entender que lo que hago vale la pena, aporta algo. La respuesta sincera fue un sí en los dos casos. Entonces revisé mis naves, organicé mi empresa. Y todo por pura necesidad, por coherencia, no porque tenga madera ni vocación de empresario (soy un desastre en ese sentido).
El caso es que hoy, después de algún tiempo, me reconcilio con el mercado e invito a mi concierto del jueves a muy poquitas compañías, a las que yo creo que trabajan de forma honesta defendiendo productos de calidad. En Barcelona concretamente son dos o tres (la mayoría están en Madrid). Entre ellas está Picap. Entro en su página, ya que no conozco a nadie personalmente de la compañía, y me encuentro con que me piden que pague pasta para meter mis canciones en una máquina que calcula el éxito que tendrá mi canción cuando salga al mercado. Si la canción saca más de un 7,3 Picap la escuchará entonces con mucha atención para un posible contrato. Y yo les digo a los de Picap: si os envío una foto de mis pártes íntimas y se mete en una máquina, ¿podemos averiguar qué éxito social y sexual podría tener en Salou el verano que viene?. ¿Qué pasa, que no vendéis discos con la piratería y tenéis que sacarle la pasta a un tipo que ha invertido cientos de horas en componer y el sueldo de dos meses en grabar una maqueta?. Grupos, cantautores, artistas varios, etc., si valoráis la opinión de alguien que lleva muchos años moviéndose en la difícil tarea de llenar el alma y la nevera al mismo tiempo, no dejéis que ninguna máquina de mierda valore el posible éxito de una composición. Esto es una cuestión de vísceras, de colores, de magia. Y eso no lo calcula ninguna máquina. Tampoco se fabrica ningún artista en los platós dorados de telecinco. Hay que tragar, como el Cid, “polvo, sudor y hierro”, llorar, crecer, reír, hablar, leer, oír, sentir. Siempre ha habido caras bonitas y discos vacíos en los primeros puestos listas de venta, y eso está bien porque cubren un espacio necesario. El problema es que la proporción de los que hoy vendemos decencia es demasiado pequeña. Hay muy pocos Fitos, Rubiales, Sabinas, muy pocos Lichis, muy pocos Chambao en comparación con el ejercito aplastante de Chayanes (por muy buenos que estén) y sus imitadores.
Señores de Picap. Si la Macarena es la canción que revienta las turbinas de vuestra máquina de éxitos yo prefiero seguir filtrando mis temas por mi máquina de la verdad y tocando para 20 personas en el Astrolabi de Barcelona. Es una vergüenza que buena parte de los discos de la producción musical de Catalunya lleve vuestro sello en la contraportada.
Desatentamente
paco enlaluna
12-12-2007